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El mito de la raza vikinga: Ni pureza ni superioridad

Si eres un fanático de los vikingos, estamos seguros de que has oído hablar del mito de la raza vikinga. Se trata de una teoría defendida por los supremacistas desde hace ya varios siglos y que, a día de hoy, sigue vigente. En este artículo te desmontamos los mitos de esta teoría, pues los vikingos ni fueron una raza pura ni superior como se cree.

El mito de la raza vikinga: ¿De dónde viene el término “vikingo”?

La palabra vikingo, aunque cueste creerlo, no data de aquellos tiempos remotos en los que este pueblo de guerreros asoló varias regiones de Europa. El término se acuñó, en inglés, por primera vez, en el año 1807. Durante esta época, el nacionalismo se encontraba en pleno apogeo y los imperios coloniales continuaban expandiéndose. Durante las siguientes décadas, comenzaron a crearse ciertos estereotipos respecto a los vikingos. Unos estereotipos que, hoy en día, siguen vigentes.

El mito de la raza vikinga surgió durante el imperialismo

Durante el siglo XIX a los vikingos se les consideraba hombres prototipo y, de hecho, se creía eran los ancestros de los colones europeos. Concretamente, se tenía la idea de que eran una raza superior de origen germánico. El mito de la raza vikinga se extendió desde entonces, gracias a las rudimentarias teorías científicas de la época. Posteriormente, el mito siguió creciendo a través de la ideología nazi durante los años 30. El mito de la raza vikinga pura es una cuestión que todavía continúan defendiendo los supremacistas. ¿Es verdadera? ¿De dónde proceden los vikingos?

La palabra vikingo se utiliza, erróneamente, como sinónimo para referirse a los escandinavos de los siglos IX al XI. Además, al mito de la pureza, se asocian otros conceptos como “sangre vikinga”, “ADN vikingo” y “antepasados vikingos”. Sin embargo, durante la época medieval y antes de que el mito de la raza vikinga apareciera, el significado era muy diferente. De hecho, por aquel entonces, el término no se asociaba a un pueblo, sino a una actividad: “fara í viking” o “ir de expedición”.

Los vikingos se definían, entonces, por su movilidad, su espíritu aventurero, de saqueos, conquistas, guerra, etcétera. El término, además, no incluía a la población escandinava que, curiosamente, permanecía en casa la mayor parte del tiempo.

¿Los vikingos eran escandinavos?

Ya hemos visto que hoy en día la palabra vikingo se utiliza para referirse a las gentes de Escandinavia. ¿Por qué decimos que es un error? Curiosamente, en el siglo IX, cuando las incursiones vikingas estaban en pleno apogeo e iban más allá de Europa, los países de Escandinavia estaban formándose. Lo que hoy conocemos como Dinamarca, Noruega y Suecia no existían tal y como los conocemos.

Pero no hablamos de las ciudades, sino que nos referimos al sentido de identidad local, cultural y étnica. Los contemporáneos de los vikingos se referían a ellos como wicing, rus, magi, gennti, pagani o pirati y, curiosamente, no tienen un sentido étnico. En inglés se utilizó, por primera vez, el término “danar” (similar a “danés”) para referirse a una denominación política. Aquí se incluía a una mezcla de pueblos bajo el control vikingo.

Básicamente, como los vikingos se movían constantemente, se originó una mezcla cultural entre sus filas. Esto no solo se limitó a Europa, sino también a América, incluyendo Canadá. Pero te contamos aún más: Los vikingos también establecieron rutas comerciales a Afganistán. Los vikingos, en otras palabras, se mezclaban no solo entre ellos, como asegura el mito de la raza vikinga, sino con otras culturas.

Los descubrimientos arqueológicos de los últimos años han permitido establecer que los vikingos estuvieron en diferentes lugares durante sus campañas e incursiones. Se detenían para descansar, reabastecerse, recolectar tributos, orquestar rescates e, incluso, reparar equipos. Todo esto hizo que los vikingos y otros pueblos interactuasen de forma constante.

De hecho, hasta nuestros días han llegado numerosos escritos de que en Gran Bretaña e Irlanda se trataba de impedir que la gente se uniera a los vikingos. Esto demuestra que los clanes no tenían una etnia exclusiva, cosa que también ocurría con los piratas (que surgieron posteriormente).

Los supremacistas se han apropiado de la simbología vikinga

Así surgió el mito de la raza vikinga

La era vikinga fue clave para la formación de los estados del norte de Europa. Para los siglos XI y XII existía un interés por definir la identidad nacional de los países y desarrollar los mitos fundacionales. Estos mitos tienen como propósito explicar el origen de cada pueblo. Todo esto hizo que se desarrollaran teorías acerca del origen de los pueblos escandinavos, incluyendo las zonas donde los vikingos se establecieron para celebrar sus vínculos con los estados de Escandinavia.

Pero el hecho de que los vikingos podrían ser “padres” de muchos pueblos, viene a rebatir la teoría del mito de la raza vikinga. Este es el caso de Dublín. Cuentan las leyendas del medievo que la ciudad es de origen danés o noruego y que todo ocurrió gracias a tres hermanos que llegaron en tres barcos distintos. ¿Y qué tenían en común los vikingos con los pueblos germánicos y escandinavos? Por ejemplo, el uso del nórdico antiguo, así como de algunas tecnologías náuticas y militares similares. También compartían ciertos elementos de arquitectura doméstica y la vestimenta.

Apropiación cultural y simbología vikinga

A los vikingos, tradicionalmente, se les retrata (de forma simplista), como saqueadores y bárbaros. Se trata de una imagen distorsionada que, con el tiempo, ha sido explotada por los supremacistas para promover narrativas de superioridad racial y justificar actos de discriminación y la violencia.

Pero no solo se han apropiado de la apariencia, sino también de la simbología. Estos grupos utilizan símbolos e iconografía vikinga para promover su ideología. Por ejemplo, el uso de runas como Odal, Algiz y Tiwaz. También utilizan el Mjölnir o martillo de Thor e, incluso, los cuervos de Odín. Todos estos símbolos, de carácter religioso y espiritual para los vikingos, se utilizan para identificar a los miembros de los grupos supremacistas.

No podemos concluir este artículo sin destacar el hecho de que el auge del nacionalismo europeo (y de los estados nacionalistas), fue lo que puso fin a la época vikinga.

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